Llegado el momento, mi tronco, será un tubo de carne informe que mentirá sobre si alguna vez fui mujer. Las sobras de mi talle no hablarán de ningún hombre, y no encontraré en mis caderas ese contoneo ácido y callejero que paseé por la ciudad como hembra enfurecida. Las lomas suaves de mi pecho caerán rendidas al favor de la gravedad, como gritando al mundo que ya he vivido. Mi memoria me regalará cada mañana un golpe de Estado en el centro de todos mis recuerdos, y será entonces cuando me sorprenda a mí misma confundiendo cumpleaños con fechas medievales. Sólo el balanceo de mi mecedora por la tarde, calmará mi ardor de vieja insatisfecha y maldeciré entredientes a esa hipotética nuera que no deja de regalarme novelas de Danielle Steel. Trataré de no convertirme en esa abuela de recetas y misal que todo el mundo espera de mí y quizá mienta a mis nietos cuando me pregunten si creo en Dios. Los colgajos de mis brazos ya no serán esa cuna de carne materna sobre la que dormí a mis hijos, y la alianza de boda me bailará en un dedo artrítico y delgado. Quemaré el encaje y me encajaré la faja, con la sensación de estar callándole la boca a toda una vida. Me pasaré días y noches enteros aporreando esa vieja máquina de escribir, que tanto molesta a los vecinos y que mi marido apenas si escucha. Buscaré como perra por las calles una mirada que me devuelva a la vida, y por contra la vida me devolverá que me han cedido el asiento en el autobús. Ese café con mis amigas solo me sabrá a sacarina y syntrón; y unicamente alimentará y calmará mi instinto entrar a hurtadillas en Mi Vida en Polonia como para deslizarme en mí misma, como para tocarme sin pliegues ni arrugas, como para saber de mí sin filtros, como para saber que soy yo -la misma- quien escribió, como para vivir. Y morir, sin que en mi funeral esa pesada nuera diga "La abuela era una Santa"
miércoles 11 de enero de 2012
miércoles 30 de noviembre de 2011
Hombre
Me gusta mirarlo cuando mira al mundo; cuestionándose la vida desde ese ángulo de metro ochenta y siete. Respira hondamente y parpadea, cómo sonriendo y quejándose a la vez. Pronunciando cada palabra como guerra y armisticio, sin abrirme ningún frente. Lo miro, y nuevamente me convenzo que lo he soñado de niña, y él me devuelve una mirada constante y distraída, que confirma que nos conocemos de hace siglos: Nos sonreímos con más de diez años menos. Se mueve ligero con su fuerte armazón de huesos, como poniendo su vida en cada paso y restándole importancia, a la vez; yo lo miro y sé que va haciendo ruido por la Tierra: mordiendo su lengua y protestando por esa barba que nunca tendrá. A menudo, se me duerme a las nueve en un rincón con un silencio tierno y cálido, y más lo quiero. Lo miro y lo veo tan yo, que hasta me duele. Él es esa espalda caliente, el reojo de las cuarentonas, cualquier canción de Silvio, reir hasta llorar, unos labios generosos, milagros y faltas, mi alegría y mi dolor, mi gobierno, mis ganas de ganar... Lo miré, de nuevo, como precedente a un millón de miradas más y con una sonrisa, agradecí a ese hombre que cuando mirara al mundo, yo estuviera en él. Desde entonces sé, que si algún día tuviera que explicarme a mí misma qué es un hombre, el sería mi exposición, mi Power Point, mi proyector.
viernes 23 de septiembre de 2011
Hembra

¿Qué secreto guarda esa mujer?
Hoy pareces traída a todo lo mío, con tú cuerpo de piedra esculpido por quién sabe qué manos, con esos labios de plástico con los que pareces querer besar al mundo. Envuelta de no sé qué conjuro con el que todos te temen y te rezan, con el que te colocan por encima del Bien y del Mal y muerden tu ácida manzana, sin saber de tu agnóstico vientre, de tus ateas costillas. No sé que furia abre tu apetito y tus anhelos, por qué te pienso tan rabiosa y tan tranquila. Pero ¿Qué secreto esconde esa mujer? Intento descifrarte entre lo oscuro y lo oscuro eres tú, echándome de tus fueros, atropellándome. Qué extraño halo te rodea que me inquieta, y me hace desear saber con qué baño de realidad han golpeado tu cara, hasta hacerla tan dura. Que te has cubierto de una gloria que era tuya, que has lindado el fin del mundo en tus piernas y que nadie te caza en el coto. Te mueves -y yo no lo sé- con esos pasos, con los que arremetes contra la calle, balánceando unos brazos que nunca veré; tornándote orgullosa y humillada, cómo mujer de otra especie, cómo hembra inquebrantable: pánico en la ciudad. Y quién sabe qué delirio soportan tus pestañas, quién sabe como bailas en el incierto presente de tu apagada habitación. ¿Qué secreto guardas mujer? ¿Qué tramas en tus entrañas? Quién sabe que castillos quieres alzar en tus caderas... Tú, que juegas con los vivos y te ríes de sus muertos. Que benditatú eres mujer entre todas las mujeres, y a la vez casi en ninguna.
miércoles 24 de agosto de 2011
Re-molona

Y sigue habiendo tardes en las que la palabra "Nosotros" me suelta un bofetón, cuando me pongo voyeur e imagino un revolcón. Sigo siendo un reclamo, no me vendo al por mayor y muy caro me regalo. Tiro porque me tocas, me cuento veintidós y me arrastro hasta tu casa, asi se mueven mis caderas y muy alto me las tasan. Sigo cardando esa lana de entrepierna de sotana, mientras ellos crían fama de Juanito Valderrama. Bendita la esquina mía y maldito tu rincón, tan oscuro y retorcido con nariz de cartabón. Continúo amortajando las partes de tí que no quiero, entre los celos y el celo, y hasta donde mi cara, se cree cara de duelo. Y me siguen deseando todos, un cumpleaños feliz, y un gran día de mi santo, miento si fingo no ser para tanto. Y sigo sacudiendo caderas de doble o nada, que todo las motiva y nadie me las calla, donde tanto por delante y tonto por detrás... tengo sitios en los que ya no queda ni para rebañar. Y me siguen yendo los extremos aunque sean los de la cama, porque soy una golpista que siempre algo trama. Y sigo con la vida en rompan filas, porque si no fuera así a mi nada me motiva. Sigo siendo Polaca.
domingo 3 de abril de 2011
Virgen s. XXI
Es un suicidio cotidiano que no me levantes la falda a diario, tan ágil, tan fácil. Orquesta de sentidos en la samba de mis piernas, te acercas. Rutas de manos, rodillas vándalas, ropa que se arruga. Disputas jadeantes, será una traba que hoy no quieras cubrirme de babas. Me vendo, arremetes. Ligueros a precio de mercado, sonrisas jodidas jodiendo al personal. Los beso en cualquier calle, luego les pregunto el nombre. Me aman con miedo, y sin piedad. Sus lenguas rotas, se atropellan con mi hambre clerical, me llevan al paraíso con bendición papal. Convirtiéndome cada día en una amante oportuna, que ama desde que sale hasta que se pone la luna. Y parecen asustados, aunque yo me haga la tierna: los veo marcharse con el rabo entre las piernas. Me apuran y aun así ni me acaban, y a menudo se ven coronados con mis preciosas bragas. Y cómo me resisto yo, si para mí siempre es Semana Santa: siete días de pasión, siendo como una Virgen que aguanta millones de levantás y cuarenta hombres bajo sus faldas que quieren llevarla al cielo o guardarse muy honda su estampa.
sábado 13 de noviembre de 2010
Goma Dios: Otra manera de llegar al cielo





Padre Nuestro
Desmadre el secuestro,
detén a este ladronzuelo,
santificados sean tus hombres,
¿Venga a nosotros tu reino? JÁ
Hágase tu atentado,
así en Moncloa, para que nos devuelvan el empleo.
Danos hoy nuestra satisfacción de cada día,
dale a Zapatero su justa recompensa,
como también nosotros nos reuniremos con la prensa,
no nos dejes caer en la explosión.
Credo
Creo que a Zapatero hay que decir adiós, ¡Qué el amonal sea Todopoderoso!
creador del paro y de la delincuencia,
creador de lo visible y lo invisible (ahora ves la crisis, ahora no, ahora si, ahora no...)
Explotarle el coche con mucho Goma Dos ¡Jesucristo!
Hijo puta del talante, llevároslo pa'lante
nacido en el PSOE de entre todos los remilgos
y en la Historia nefasto por los siglos de los siglos
Por nuestra libre elección, subió escaños el cabrón
Fruto de la obra del Espíritu Santo, libradnos de este espanto.
Engendró de su vientre a de la Vega y cucha con que cara le salió la colega
Nos plantó de Ministra a Pajín y hasta el de Valladolid le lió la de San Quintín
Creo que a la derecha de Dios padre os lo deberíais llevar
para poner talante en cielo que aquí no le hemos hecho ná.
Jesusito de mi vida (No te emociones, gandul)
Euskaldunes de mi vida
quereis marcha como yo
por eso os quiero tanto
y os doy mi goma dos
dejaos ya de tonterías
y atentad a este señor.
En el nombre del Padre, del Hijo y de la libre explosión.
domingo 3 de octubre de 2010
El trato
Resignarme es como tender mirando a otra azotea, mientras desnudo las cuerdas sin mi ropa. Resignarme es anularte entero, descarnar de mi cerebro tus sonrisas y hacer que te conviertas en un mortal que no muere por mí. La resignación se me apolilla en los huesos y tan pronto como puede me planta un pos-it en la frente diciéndome que vuelve en cinco minutos... No puedo sentarme aquí en su regazo de madre y contentarme con verlo pasar sin mí de la mano. Volver a abrazarme a las rejas para romper un par de tabiques con una mirada e imaginar que detrás de ese tabique una sola mirada puede volver a hacer que me rompa... otras veces solo lo imagino durmiendo o yendo de un lado a otro sin saber muy bien por qué... haciendo sin querer que esa ventana sobre la que me apoyo se haya vuelto a convertir en una gran amiga sobre la que vivo y muero si una visera se adivina en la esquina. Si acaso me resignara no giraría mi cabeza cada noche en el portal sabiendo que en una de estas volveré a verte a través del cristal sonriéndomecomo devolviéndome a plazos todas las sonrisas que cada día de parada y autobús yo te dedicaba aun sin saber tu nombre... Ahora me vengaré palmo a palmo de todas las noches que me olvidan de tí, me entregaré a la resignación, si es lo que quieres.... Pero hagamos un trato...solo aceptaré olvidar tu nombre sabiendo que algún día me acercaré a preguntarte "Y tú... ¿Cómo te llamas?"
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

